Tuesday, January 1, 2008

VILLAMAYOR DE LOS MONTES

El monasterio de monjas cistercienses de Santa María la Real de Villamayor de los Montes se encuentra en el sur de Burgos, a no mucha distancia de Lerma.


Fundado en el primer tercio del siglo XIII como casa dependiente del poderoso monasterio de Las Huelgas, conserva de esta época parte de su iglesia y el claustro. La primera es gótica, de elegantes líneas y austera; destaca en ella una talla románico-gótica de Dios Padre.
El claustro, sin llegar a la calidad de los de Silos y Las Huelgas, es sobrio pero muy elegante.

Sus dimensiones son considerables (18 x 20 arcadas) y tiene algunas relaciones con los de Las Huelgas y San Andrés de Arroyo, aunque su decoración es más austera, más acorde al espíritu del Císter. Los capiteles, de sencilla talla vegetal, son de escaso interés.
Es interesante el pavimento de empedrado del siglo XV, que representa escenas de caza, motivos geométricos y las armas de los fundadores.

Villamayor de los Montes es, en definitiva, un monasterio agradable, sencillo, bello y apartado del turismo, lo que hace más agradable su visita.
La página del monasterio es la siguiente: http://www3.planalfa.es/villamayor/

viernes 26 de octubre de 2007

EL MUSEO DE BURGOS EN 1935

En 1935 se publicó el “Catálogo del Museo Arqueológico Provincial de Burgos. Por Matías Martínez Burgos, doctor en Letras, jefe del Museo“, que es posiblemente el más completo publicado hasta la fecha (en la actualidad sólo está disponible una guía breve). Entre otras cosas contiene una descripción de los diversos objetos románicos que poseía el Museo, todos los cuales se conservan en la actualidad.

Esta guía destaca por el gran número de láminas (60) y por lo completo de algunas descripciones, como la del Frontal de Silos que transcribo.

Núm. 190

Retablo formado por chapas de cobre dorado, con relieves y esmaltes, representando a Cristo Majestad y a sus Apóstoles, entre adornos de tipo bizantino y con chalones de cristal de roca en alvéolos adecuados.-Siglo XII

Dim.=2′30 x 0′70.-Santo Domingo de Silos

El retablo de Silos, que otros llaman frontal, representa a Cristo Majestad en medio de sus Apóstoles, que están de pie, y aun en marcha como corresponde a su misión.

Se compone hoy de un tablero de madera de nogal de 2′34 x 0′85 x0′03 y de 91 piezas de cobre con diferentes formas y medidas. El tablero se apoya en arcos de medio punto que bordean su parte inferior, y las piezas de cobre se distribuyen en él de la siguiente manera:

1 central elíptica para Cristo Majestad; dim. 0′42 x 0′26 x 0′005.

12 rectangulares, redondeadas por la parte superior, para los doce Apóstoles; dim. 0′40 x 0′15 x 0′005.

4 triangulares, de triángulo rectángulo, ligeramente cóncava la hipotenusa, para el tetramorfos; dim. 0′22 x 0′14 x 0′005.

13 rectangulares pequeñas para las cenefas superior e inferior; dim. 0′075 x 0′05 x 0′005.

Estas treinta piezas están todas doradas y esmaltadas; la de Cristo y las de los Apóstoles tienen además bandas buriladas.

17 cabezas para Cristo Majestad, los Apóstoles y el tetramorfos. Estas cabezas son fundidas y buriladas y se sujetan con remaches a las placas.

4 columnas y dos medias columnas completas, con basa y capitel, más otra sin capitel y otra sin basa, y una basa suelta; dim. de las columnas completas = ca. 0′35 x 0′03.

9 baquetones en arco cobijando las placas de los Apóstoles; dim. 0′16 x 0′3.

Las columnas y los baquetones están repujados, dorados y cincelados.

6 placas rectangulares delgadas, bordeado en doble arco gemelo uno de sus lados, para sobremontar de dos en dos los arcos y las láminas de los Apóstoles; dim.=ca. 0′32 x 0′16. Estas placas están doradas y repujadas, figurando edículos, cuyos vanos están cincelados.

11 rectangulares con marcos abiertos en ellas para las esmaltadas de la cenefa y para los chatones; dim.=10 de ellas ca. 0′36 x 0′002 y una 0′12 x 0′002 Estas son buriladas y doradas.

3 placas elípticas, flexionados sus bordes en ángulo recto, que rodean la amígdala de Cristo majestad; dim.= 0′25 de cuerda x 0′03 de ancho.

2 fragmentos de bandas semicirculares para bordear el contorno de los arcos inferiores del tablero.

Estas y las tres anteriores son buriladas y doradas.

2 tiras de cenefa lateral pintadas y buriladas de follaje serpeante; dim.=la derecha, 0′598 x 0′53; la izquierda, 0′588 x 0′415.

2 láminas triangulares de lados curvilíneos, ajedrezadas en negro y dorado, para cubrir las enjutas de los arcos del tablero; dim. =0′16 x 0′11.

Este retablo, tal como hoy está, no parece ser del todo el primitivo, porque las cenefas laterales del primitivo quizá fuesen, como son hoy la de arriba y la de abajo, placas rectangulares buriladas y doradas, sirviendo de marco a otras de esmalte y a chatones. Lo hacen sospechar así tres datos: 1.º Que una de las placas esmaltadas de la cenefa superior no está hoy en su verdadera situación, apoyándose en uno de sus lados mayores; pues debiera estar sobre uno de los menores, para que el ave esmaltada se viese de pie; lo cual sucedería si estuviese acomodada en la cenefa lateral.

2.º Que las tiras pintadas de la actual cenefa lateral han sido ajustadas allí, recortándolas según las exigencias del tablero y de las columnas del apostolado contiguas a ellas; y

3.º Que el mismo tablero está aserrado irregularmente por los costados.

Quizá no sea mera curiosidad, sino que ayude en su día para estudiar la oriundez de esta pieza capital de esmalte, conocer algunos pormenores que no han podido salir a la luz hasta hoy. Las placas de los Apóstoles llevan al dorso, en pintura blanca y en cifra romana de la época del retablo, un número que se corresponde con otro igual del tablero, sin duda para guiar en su colocación. Las placas correspondientes al tetramorfos y a sus cajas del tablero, en lugar de número tienen una letra que pudiera ser sigla y designar acaso el nombre del animal simbólico de cada evangelista, o del evangelista mismo. Así, en el ángulo superior derecho, mirando de frente, es decir, debajo del águila, hay una O; en el izquierdo, debajo del ángel, una A; en el inferior derecho, debajo del toro, una I (pudiera ser l minúscula, pero las otras tres letras son mayúsculas); y en el izquierdo, debajo del león, una M. La segunda plaquita esmaltada de la cenefa superior, contando de derecha a izquierda, al mirar el retablo de frente, lleva perfectamente burilada un ave que parece un pato, quizá como marca de operario. La número X, que ocupa el cuarto lugar a la izquierda del Salvador, lleva también burilada la cabeza y el arranque del cuello de un águila. La número VII, primera de la izquierda del Salvador, tiene el siguiente enigma: ABXEDTA. ; las dos últimas letras y el punto final están perfectamente incisas a buril y son capitales románicas bien hechas, las anteriores van invertidas, están mal hechas y tan ligeramente rayadas, como a punzón, que no impresionan placa fotográfica. en la basa suelta sin columna hay esbozo de otra cabeza de águila parecida a la de la placa número X. En otras piezas se ve, siempre al dorso como en las placas anteriores, una línea bien burilada en zig-zag, ya suelta, ya formando ángulo recto, ya tres lados de un rectángulo. En la plaquita del tetramorfos correspondiente al león hay otras dos marcas rayadas como a punzón, de forma extraña.

Para rastrear el destino de este objeto y por él su verdadera denominación, no estará de más aobservar que algunos de los arcos inferiores del tablero están no sólo ahumados, sino quemados, como si debajo de ellos hubieran ardido las velas del altar; cosa imposible siendo frontal o antependio.

De la técnica de este retablo han juzgado con vario criterio DOM ROULIN, L’ancien trésor de l’abbaye de Silos; ENRIQUE LEGUÍA, Esmaltes españoles; HUICI y JUARISTI, El retablo de San Miguel in Excelsis, y otros. LÁMINAS XXXIV a XLII

jueves 25 de octubre de 2007

ROSETONES EN ZAMORA

Los rosetones son uno de los elementos más típicos del arte gótico. Sin embargo, también en el Románico se pueden encontrar rosetones, aunque son menos abundantes.

De hecho, son tan escasos que en todo el Románico burgalés solamente hay uno que pueda ser considerado plenamente como tal (aparte de algunos óculos de pequeñas dimensiones más o menos desarrollados como los de Soto de Bureba o Escóbados de Abajo). Se trata del que se encuentra en el pórtico del Monasterio de las Huelgas, y es de muy bella hechura.

Monasterio de las Huelgas. Rosetón del pórtico
En cambio, en la provincia de Zamora los rosetones son mucho más abundantes y variados. Entre los más impresionantes, aunque su ejecución deja algo que desear, se encuentra el del hastial norte de la Colegiata de Toro.

Colegiata de Toro. Rosetón del hastial norte
La misma colegiata posee un rosetón en el hastial sur y otro sobre el arco triunfal.

Colegiata de Toro. Rosetón del hastial sur
En la capital provincial hay dos tipos de rosetones que se repiten en varios puntos de las iglesias de San Juan de Puerta Nueva y de Santiago del Burgo. El primero es octogonal con columnillas, parecido al del hastial sur de Toro; aunque más pequeño y de talla más elaborada; el otro tipo, de menor tamaño, es hexagonal.

San Juan de Puerta Nueva. Rosetón de la fachada sur
San Juan de Puerta Nueva. Rosetón de la fachada norte
También en Zamora, en la iglesia de la Magdalena, hay otro ejemplo, que por tamaño es casi un óculo; pero que está trabajado con la delicadeza de un rosetón.

Santa María Magdalena. Rosetón de la fachada sur

Todos estos rosetones se encuentran en iglesias tardías, en las que el gótico no está ya lejano; pero siguen siendo, como de hecho las iglesias (salvo Las Huelgas) en las que están, de sensibilidad plenamente románica.

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VILLAVIEJA DE MUÑÓ

La iglesia de este pueblo burgalés, vista desde una cierta distancia, aparenta no ser sino una más de las muchas pequeñas iglesias románicas que pueblan el territorio burgalés y, en general, todo el norte y el centro de la Península; y, más aún, una en lamentables condiciones.

Vista general

Si bien las condiciones de conservación no son, en efecto, exactamente ideales (aprovecho aquí para denunciar la triste situación de esta y de muchas otras pequeñas iglesias de pueblo, románicas o no; algunas organizaciones han catalogado alrededor de 60 solo en la provincia de Burgos y solo románicas), hay una serie de aspectos de este templo que lo hacen merecedor de una visita.

La cornisa del ábside es inusualmente rica en ornamento. Los canecillos son toscos pero variados, destacando algunos con forma casi cúbica. Entre ellos se sitúan metopas decoradas, cosa conocida en otros templos (como San Pedro de Tejada); pero las de aquí adquieren un aspecto completamente diferente al estar resaltadas sobre la pared del ábside. Se decoran con motivos geométricos o vegetales tallados a bisel.

Ábside. Cornisa

Los capiteles son de talla sencilla. Algunos, con dos hileras de hojas, recuerdan a los capiteles corintios o a sus imitaciones visigodas. En cambio, otros, con hojas en las esquinas separadas por elementos verticales, recuerdan vagamente a algunos característicos de San Pedro de Arlanza.

Capitel (tipo pseudocorintio)
Capitel (“tipo Arlanza”)

Los canecillos de la nave son de talla más cuidada que los del ábside; en cambio, sus metopas, aunque resaltadas de la misma forma que en éste, son lisas.

Canecillo de la nave

Todo en este templo, sobre todo en su ábside, denota, aparentemente, anterioridad a la mayoría de los templos de la provincia, convirtiéndole seguramente en uno de los más antiguos. El pequeño módulo de los sillares con que está edificado también contribuye a esta impresión.

En este mismo pueblo se encuentra una bonita fuente de capilla de tradición romana, aunque esto no significa que lo sea necesariamente.

lunes 22 de octubre de 2007

EL CID: DEL HOMBRE A LA LEYENDA

Hasta el 15 de noviembre está en el claustro bajo de la Catedral de Burgos la exposición “El Cid: del hombre a la leyenda”. Merece la pena su visita por la gran cantidad de objetos románicos mostrados, algunos de ellos obras maestras. Como no se pueden hacer fotografías, he recurrido a vínculos (algunos no son muy buenos, pero es lo mejor que he encontrado) para mostrar una selección de ellos.

Descripción de la exposición: http://canales.nortecastilla.es/comerciales/webcid/01.html

Mitra del obispo San Ramón de Roda de Isábena: http://www.romanicoaragones.com/2-Ribagorza/Roda%20G26b.jpg

Capitel de la Matanza de los Inocentes de Santa María de Aguilar: http://www.astragalo.net/madrid/arque13.htm

Biblia Románica de Burgos: http://oronoz.com/leefoto.php?referencia=13101 http://oronoz.com/leefoto.php?referencia=13102 http://oronoz.com/leefoto.php?referencia=13103

Tizona del Cid: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Castilla/Leon/compra/espada/Cid/elpepuespmad/20070524elpepucul_1/Tes

Sepulcro románico de la Catedral de Burgos (no he encontrado imágenes pero se parece al de la tercera fotografía en la página vinculada): http://www.arteguias.com/monasterio/huelgas.htm

Actas del Concilio de Jaca: http://www.enciclopedia-aragonesa.com/recurso.asp?recurso_id=5367

Cruz de Mansilla de la Sierra: http://www.larioja.com/20070918/cultura/rioja-cede-cruz-mansilla-20070918.html

En resumen, una exposición que no se puede dejar de visitar.

domingo 21 de octubre de 2007

LA JERUSALÉN CELESTE

San Agustín, en su libro La ciudad de Dios, plantea la oposición entre la ciudad divina, la nueva Jerusalén, y la ciudad terrenal, Babilonia.

Los escultores románicos emplean el pretexto de la representación de la Jerusalén celeste para decorar sus obras con elegantes motivos arquitectónicos que les dan, a mi parecer, un toque de originalidad y diferencia.

Estos motivos aparecen a menudo coronando las hileras de arquillos que enmarcan un apostolario. Tenemos muestra de esto en el Frontal de Silos, en los magníficos frisos de las iglesias palentinas de Santiago de Carrión de los Condes y de Moarves de Ojeda; y en sepulcros como el de San Juan de Ortega (imagen de Paco Torralba).

Frontal de Silos. Detalle (Imagen del catálogo del Museo de Burgos de 1935)

Carrión de Los Condes. Friso de Santiago. Vista parcial

Cortesía de Javier Pereda

Moarves. Friso. Vista parcial

En otros sepulcros, como el llamado de la infanta Leonor en el Monasterio de las Huelgas, la distribución es la misma pero los arquillos enmarcan a los espectadores de la ascensión del alma del difunto a los cielos. En un sepulcro más tardío del mismo monasterio, el de don Nuño, los personajes están sustituidos por escudos, anunciando la llegada del Gótico.

Monasterio de Las Huelgas. Sepulcro de doña Leonor

Otra forma en que se representa en los sepulcros la Jerusalén celeste es coronando los baldaquinos que los cubren. Se encuentra esto en el magnífico sepulcro de la iglesia de la Magdalena de Zamora (imagen de Antonio García Omedes) y, ya en incipiente estilo gótico, en el del pórtico de las Huelgas.

Sepulcro del pórtico (Monasterio de las Huelgas)

Mención aparte merecen tres representaciones que destacan por lo inusual de su situación. La primera ocupa la superficie completa de la pila bautismal de Redecilla del Camino (imagen en Pueblos España - foto 2), que presenta así el aspecto de una gran fortaleza torreada y repleta de ventanales.

La segunda, en las enjutas de una ventana del pórtico de Rebolledo de la Torre (imagen de Antonio García Omedes), se encuentra asociada a una escena del Pecado Original.

Y la tercera y, para mi gusto, más curiosa, es la que corona varios de los pilares centrales de las crujías del claustro de las Huelgas; destacando aquel en el que, unida a los capiteles adosados al pilar, forma un friso que lo rodea por completo:

Monasterio de Las Huelgas. Pilar de las Claustrillas

Hay que entender que la interpretación de todas estas obras no es en ningún caso indiscutible, y que es posible incluso que algunos motivos sean puramente ornamentales; pero es probable que, en general, sí que fuera la mencionada la intención de los autores.En cualquier caso, son representaciones que, al margen de su significado religioso, poseen una gran belleza y elegancia.

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COMENTAR UNA OBRA DE ARTE (10)

Vamos a detenernos en el análisis de una de las más bellas obras de la pintura románica, el Pantocrátor de la iglesia de San Clemente de Tahull, un hermoso pueblo del valle de Bohí, en la provincia de Lérida.

Vista de la iglesia de San Clemente. Tahull, Valle de Bohí, Lérida.

1) DETERMINAR:

a) TIPO DE OBRA: Pintura.

b) TÍTULO: Pantocrátor y otra figuras del Nuevo Testamento.

c) AUTOR: Desconocido.

d) FECHA: 1123.

e) LOCALIZACIÓN: Iglesia de San Clemente. Tahull, Valle de Bohí, (Lérida, España). Las pinturas originales fueron trasladadas en 1913 al actual Museo Nacional de Arte de Cataluña, en Barcelona, conservándose en su localización inicial una copia de las mismas.

f) ESTILO: Pintura románica.

2) ANALIZAR:

A) Análisis técnico:

* FORMA: Obra pictórica realizada sobre una bóveda de cuarto de esfera en el ábside de la iglesia de San Clemente, con un diámetro de 4 ms.

* MÉTODO: Pintura realizada al fresco, sobre muro.

Arriba: Planta e interior de la iglesia de San Clemente. Al fondo, las pinturas del ábside.
Abajo: Vista general de las pinturas del ábside de la iglesia de San Clemente de Tahull.

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DESCRIPCIÓN GENERAL: Las pinturas que analizamos se encuentran divididas en dos franjas horizontales de distinto tamaño, separadas por una banda con textos. En la franja superior, que se corresponde con el cascarón o zona curvada en vertical de la bóveda, figura en posición central un Pantocrátor o Cristo en Majestad. Se halla sentado, apoyado sobre una franja curvada decorada con motivos vegetales. Lo rodea una mandorla decorada con perlas, en cuya parte superior apoya su cabeza y un nimbo de color blanco. Viste una túnica de color gris, a la que se sobrepone un manto de tono azulado. Su rostro, alargado y muy simétrico, presenta una mirada penetrante. Este Cristo Juez alza su brazo derecho en actitud de bendecir, mientras su mano izquierda sostiene un libro abierto en el que puede leerse la frase “EGO SUM LUX MUNDI” (yo soy la luz del mundo) escrita en letras capitales latinas. Además, muestra sus pies desnudos, sobresaliendo de la mandorla y apoyados en una media esfera. A izquierda y derecha de su figura aparecen las letras griegas alfa y omega.

Rodean al Pantocrátor, en la misma franja, cuatro ángeles que portan los símbolos de los cuatro evangelios. El que figura en la zona superior izquierda porta un libro (ya que el propio ángel es el símbolo del evangelio de San Mateo). Bajo él, otro ángel se acompaña de un león (San Marcos). El esquema se repite en la zona derecha, con las representaciones de un águila (San Juan) y de un toro alado (San Lucas). La composición se remata, en los extremos, con la presencia de sendos serafines, dotados de seis alas, en cuatro de las cuales se observan representaciones de ojos.

Todo este sector de la bóveda presenta un fondo de tres colores dispuestos en vertical; de abajo a arriba: azul, amarillo y negro. Las figuras situadas en el sector de fondo azul aparecen enmarcadas por círculos.

En la franja inferior se hallan representadas seis figuras separadas en dos grupos de tres por el arco que permite la iluminación interior del ábside. A nuestra izquierda se encuentran Santo Tomás, San Bartolomé y la Virgen. A la derecha figuran San Juan, Santiago y San Felipe, cuya representación está prácticamente perdida. Sus nombres aparecen indicados en la banda que separa esta zona de la superior. Todas las figuras se sitúan bajo arcos rebajados sostenidos por columnas con capiteles con decoración vegetal. María porta un cáliz, mientras los apóstoles llevan libros que muestran al espectador.

En general las figuras aparecen contorneadas por líneas negras, a modo de siluetas dibujadas. Los trazos son bastante acusados y los colores están bien definidos. En toda la composición es evidente un interés por la simetría, establecida a partir del eje vertical de la bóveda y del arco del ábside. Además, tanto en el Pantocrátor como en las figuras del registro inferior se observa clara frontalidad en las representaciones, que no existe en cambio en los ángeles y símbolos del Tetramorfos. El hieratismo es, sin embargo, rasgo común a todas estas obras, que se caracterizan también por presentar una representación plana, con ausencia total de perspectiva.

B) Análisis simbólico:

La simbología del ábside de Tahull es bien evidente. Constituye una representación gráfica de un pasaje del Apocalipsis de San Juan, en el que describe la visión de Cristo entronizado rodeado por el Tetramorfos, que acabará simbolizando la obra de los cuatro evangelistas. Así pues, nos encontramos ante un tema de hondas raíces en la iconografía cristiana: la Maiestas Domini o Cristo en Majestad, que representa a Jesús todopoderoso en actitud de bendecir al mundo (que se halla a sus pies) pero cuyo rostro (serio y sereno al mismo tiempo) denota también la concepción de Dios-juez de las obras humanas. Como las letras griegas acreditan, él es principio y fin de todas las cosas; la luz del mundo, en definitiva, según reza la frase en latín. Debe, por tanto, el hombre seguir este mensaje divino, que le garantiza su salvación eterna.

Por otra parte, la disposición del conjunto pictórico en dos franjas horizontales viene a simbolizar la presencia de dos ámbitos paralelos: en el superior se representa el Cielo, en torno a Cristo; en el inferior se nos muestra a la Iglesia, mediante las figuras de María y los apóstoles.

c) Análisis sociológico:

La iglesia de San Clemente de Tahull fue consagrada en el año 1123, según consta en una inscripción conservada en una de las columnas del templo. En esta época, las tierras del Valle de Bohí, donde se asienta Tahull, pertenecientes al condado de Ribagorza, habían sido anexionadas por el reino de Aragón, gobernado en estos años por Alfonso I el Batallador (1104-1134). Nos hallamos ante una sociedad eminentemente rural, en la que imperan los vínculos de dependencia personal basados en la existencia de señoríos jurisdiccionales, estructura propia del sistema feudal.

Pese a tratarse de una zona montañosa, toda esta área pirenaica debió tener una densidad de población nada despreciable como manifiesta la construcción de numerosos templos en diversas localidades de la zona durante el mismo periodo.

3) OTRAS CUESTIONES:

En estas pinturas del ábside de san Clemente de Tahull son evidentes diversas influencias, entre las que ha de destacarse la pervivencia de la tradición bizantina, quizás heredada a través de obras realizadas en Italia. Precisamente, se ha llegado a plantear que esta es la procedencia del artista de Tahull, quien debía conocer también las tendencias que se venían desarrollando en la miniatura mozárabe hispánica, de la que debió tomar los rasgos naturalistas que apreciamos en algunas de las representaciones.

Simbolización del Evangelio de San Marcos.

Por otra parte, las pinturas del ábside han de ponerse en relación con las realizadas en otras partes del mismo templo (como el tema de Lázaro, tal vez ejecutado por otro pintor) o las efectuadas en la iglesia de Santa María de la misma localidad, en la que se ha representado una Maiestas Mariae acompañada por los Reyes Magos. Todo este conjunto supone una de las cimas de la pintura románica mural catalana, de la que se han conservado numerosos ejemplos en otras iglesias de la misma comarca.

En la excelente página del Dr. García Omedes tenéis un análisis de la iglesia de San Clemente. Sobre sus pinturas, podéis leer las informaciones que se proporcionan en esta dirección. Sobre las iglesias románicas del Valle de Bohí, se proporciona aquí una excelente síntesis, con numerosas fotografías.

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SAN LAZARO DE AUTUN: UN TÍMPANO ROMÁNICO

SE ACERCA EL JUICIO FINAL

Según una tradición cristiana, San Lázaro fue el primer obispo de Marsella, martirizado en época romana y enterrado en la ciudad de Autun, en la Borgoña francesa. Ello explica que a este santo esté dedicada la catedral de la ciudad, comenzada a construir sobre el año 1120. Pero en esta ocasión no vamos a hablar del conjunto del edificio, sino de una de las grandes obras maestras de la escultura románica: el tímpano de la portada ocidental del templo. En él se conserva una de las más hermosa representaciones del tema del Juicio Final. Para suerte nuestra, conocemos el nombre del maestro que talló la obra, Gislebertus, un escultor tal vez formado en Cluny que quizás tuvo que ver también en algunas de las realizaciones de la iglesia de La Magdalena de Vezelay. Es evidente que el artista debió seguir un programa iconográfico trazado con precisión por los clérigos de la ciudad, quienes pretendían, como es habitual en el relieve románico, que la representación tuviese un claro contenido didáctico; que sirviese, en suma, a los fieles para entender y visualizar mejor los principios y creencias de la religión cristiana.

Y desde luego que Gislebertus cumplió con creces su cometido: aún hoy las imágenes del tímpano siguen resultando sobrecogedoras. En el centro nos encontramos a un Cristo Juez, muy estilizado, entronizado y enmarcado por una mandorla. Él lleva a cabo el Juicio que ha de producirse al final de los tiempos. Mirad a sus pies. Los muertos desnudos están resucitando y podemos ver incluso como salen de sus ataudes. Los de nuestra izquierda alzan sus brazos hacia el cielo, donde encontrarán la felicidad; los de la derecha parecen aterrorizados; saben que el infierno les espera. En medio de unos y otros, el arcángel San Miguel sirve de separación entre salvados y condenados. Toda esta escena está separada de la superior por una banda que atraviesa el tímpano, en la cual el escultor dejó escrito su propio nombre: GISLEBERTUS HOC FECIT.

La misma separación se produce a ambos lados de Cristo. A su izquierda se encuentran los bienaventurados, entre los que podemos ver a apóstoles, niños, obispos e incluso peregrinos. Sobre ellos, unos ángeles con trmpetas anuncian su salvación y los encaminan al cielo, que aquí se representa como un edificio con amplios ventanales. En el otro lado se hallan los condenados. Observad como un arcángel pesa sus almas, mientras un demonio “tramposo” intenta descompensar la balanza para que las malas obras supongan mayor peso e impliquen la condenación. El mismo infierno, lleno de diablos, está representado en esta escena.

Todo el Juicio es contemplado, desde los ángulos superiores (a un lado y otro de Jesús) por la Virgen con un ángel anunciador (en un lado) y por los profetas Enoch y Elías (en el otro). Incluso en el parteluz de la portada aparece representado el propio San Lázaro, ataviado de obispo con báculo y mitra. Y el conjunto se completa con otra obra de enorme atractivo: en la arquivolta superior de la portada el artista talló todo un zodiaco, con sus correspondientes signos y una representación de los meses con los trabajos del año. Allí podemos ver la vendimia o la siembra, junto a una escena de pastoreo u otra de cocción de pan.
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Así la Iglesia quería enseñarles a los fieles que sus tareas cotidianas no debían hacerles olvidar la gran verdad; el misterio del cristianismo: que habría una segunda venida de Cristo al mundo y que entonces un juicio definitivo resolvería el lugar que cada uno habría de ocupar eternamente. Y que la opción del infierno no era, precisamente, nada atractiva. Para que tomasen nota.

Nadie que pase por aquí debería dejar de leer este excepcional artículo de la revista electrónica Entretextos sobre esta portada de Autun. Por lo demás, podéis ver un reportaje fotográfico sobre la catedral de dicha ciudad en esta web francesa y excelentes fotografías del tímpano, a gran tamaño, en esta otra página.
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EL PÓRTICO DE LA GLORIA

LA CUMBRE DE LA ESCULTURA ROMÁNICA ESPAÑOLA

Esquema compositivo del Pórtico de la Gloria.

Hace ya más de tres meses que el grupo de peregrinos dejó atrás Francia y cruzó los Pirineos por el paso de Roncesvalles. Ahora han llegado a su destino final, el Campus Stelae y se disponen a entrar en la catedral consagrada a Santiago. Saben, eso sí, que unos años antes (en 1188) un maestro escultor llamado Mateo, junto a varios miembros de su taller, ha rematado su obra maestra en el templo: un pórtico que ya comienza a ser conocido como “de la Gloria“, por las escenas en él representadas. Así que alcanzan el nártex y se detienen a contemplar las imágenes de las que los peregrinos que regresaban a sus hogares les habían hablado a la luz de la lumbre.

Tímpano de la portada central.

Fijan pues su mirada en la portada central, de las tres en que el pórtico se divide. Y antes que nada sus ojos se van al centro del tímpano. Allí está sentado en un trono el mismo Cristo, que vendrá a juzgar a todos los hombres en el fin de los días, como dice el libro del Apocalipsis, en el que parece que el maestro Mateos o quien lo dirigió se ha inspirado.

Pero este Pantocrátor, que muestra sus llagas en manos y pies, no está sólo. Le rodean los cuatro evangelistas, que aparecen representados en el momento de escribir sus propias obras, apoyados cada uno en su símbolo: pueden ver a Lucas con el toro, a Marcos con el león y a Juan con el águila; sólo Mateos no aparece con su signo habitual: no sería apropiado que se apoye sobre un ángel para escribir el Evangelio, usándolo a modo de mesa, así que emplea un cofre, que alude a su antiguo oficio de cobrador de impuestos.

Parteluz de la portada central………………………………………………………………………………………………. Apóstol Santiago.

Uno de los pregrinos llama la atención de sus compañeros sobre la presencia de ocho ángeles que portan atributos de la pasión: ¡mirad -dice- el INRI de la cruz! Y luego su mirada se desvía hacia otros dos pequeños ángeles que inciesan a Jesús. Tras ellos, cerrando el plano aparece otro nutrido coro de personajes. Pero enseguida la vista sigue su dirección ascendente y observan como el timpano del arco se cierra con un coro de ancianos, todos sentados. Se entretienen los viajeros en contarlos (suman 24) y en comentar entre ellos que, además de portar instrumentos musicales que identifican sin dificultad, parecen que charlan entre si, que se mueven, que giran sobre sus asientos, en un alarde de naturalidad hecho en piedra.

Coro de músicos ancianos.

Y bajo esta Gloria de Cristo juez, en el parteluz de la portada, ven los peregrinos al mismo Santiago, que parece recibirlos y que, como ellos, porta un cayado, tal cual si el propio apóstol hubiese hecho también el Camino. Misit me dominus (me envió el Señor), logra leer el único de ellos que no es iletrado como los demás.

Se detienen un momento a orar y luego se fijan en las columnas-estatuas de los laterales de la portada: a su izquierda observan figuras del Antiguo Testamento (distinguen así a Moises o al profeta Isaías) y a su derecha personajes del Nuevo, de manera que por sus símbolos identifican sin dificultad a San Pedro, San Pablo, Santiago y San Juan. En ese momento, un sacerdote sale del templo y los peregrinos besan su mano y le solicitan aclaración de algunas de las escenas que no alcanzan a comprender del todo. El preste les comenta que todo el pórtico simboliza cómo el Cielo y la Gloria de Jesús se asientan (tal como están viendo) sobre el mensaje que transmite la Biblia cristiana.

Figuras del Antiguo (izquierda) y Nuevo Testamento (derecha).

La impaciencia comienza a extenderse en el grupo y ya hay quien solicita pasar al interior del templo, de manera que ven a paso rápido las portadas laterales y, de nuevo por la central, penetran al interior. Una última cosa, llama su atención: en la parte inferior del parteluz aparece una figura humana arrodillada. Uno de ellos recuerda que un peregrino que venía de regreso le comentó que en esa actitud se había retratado el propio maestro escultor. Y tras pasar la mano por su cabeza, se une al resto del grupo, que ya tiene ante sus ojos, casi cien metros más adelante, el presbiterio, donde se encuentra el apóstol Santiago, aquel que según cuentan conoció a Jesús y vivió con él, que difundió su doctrina y que, después de ser martirizado y ejecutado, vino a ser enterrado aquí, al extremo occidente de Europa. Hacia ese apóstol van ahora nuestros viajeros, concluyendo su Camino.

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LA ESCULTURA Y LA PINTURA ROMÁNICAS

CONTAR LA RELIGIÓN A TRAVÉS DE LAS IMÁGENES

Tímpano. Iglesia de la abadía de la Santa Fe. (1135). Conques, Francia.
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Un mundo de campesinos analfabetos, pero dispuestos a creer las verdades que la Iglesia cristiana les enseña. Y para que puedan creer mejor en ellas, la palabra del sacerdote se va a ver complementada con las imágenes. Ese es el sentido último de la escultura y la pintura románicas: servir de adoctrinamiento visual, empleando la imagen al servicio de la religión.
Pantocrátor. (1123). Iglesia de San Clemente. Taull, Lérida.
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Por ello, encontraremos antes que en ningún sitio esas imágenes en las portadas de las iglesias y catedrales, de manera que los fieles puedan cotemplarlas ya antes de entrar en el templo: unos relieves les mostrarán, por lo general, que Jesucristo ha de volver una segunda vez a la tierra y que lo hará para juzgar a los vivos y a los muertos. Tal es el sentido del Pantocrátor o Cristo juez que encontramos en muchos de los tímpanos románicos. Un modelo semejante se desarrollará también en los ábsides, espacios que cierran el presbiterio y hacia donde se dirigen las miradas de los fieles durante las ceremonias religiosas, aunque aquí se recurrirá habitualmente a la representación pictórica.
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Pero el románico aprovecha otros soportes y otros espacios para difundir la doctrina, ya sean los capiteles de las columnas, los propios muros de las iglesias o las paredes de los claustros monásticos. Igualmente, en ocasiones, se recurre a la escultura en bulto redondo con las mismas finalidades.
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Capitel con demonios. (Hacia 1100) Claustro. Monasterio de Santo Domingo. Silos, Burgos.
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Todas estas obras de carácter religioso presentan una serie de características similares: carecen de perspectiva, son ciertamente geométricas y frontales y, muchas veces, la actitud de los personajes es hierática. Pero, ¿qué importa todo ello si los fieles acaban percibiendo con claridad el mensaje de que o se salvan o acabarán eternamente condenados a las llamas del infierno?
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En este sitio (en español) podéis encontrar dos breves cuadros sinópticos sobre la escultura y la pintura románicas, ilustrados con algunas fotografías. Es recomendable también que visitéis esta página, con un análisis minucioso de la iglesia de Vézelay, completado con muchas fotografías. Finalmente, y como ejemplo concreto de la organización de un tímpano románico, puede serviros el que se ofrece de la iglesia de la abadía de Conques.
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POWER POINT DE ESCULTURA Y PINTURA ROMÁNICAS

Con estas dos presentaciones termina, por el momento, el conjunto dedicado al análisis del arte románico. La primera se centra en la arquitectura románica española, a través de la visualizacíón de alguna de sus muestras más significativas. La segunda, por su parte, está dedicada a ofrecer una síntesis de la escultura y pintura románicas, incluyendo algunas obras relevantes localizadas en nuestro país.

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PRESENTACIONES EN PPT SOBRE ARTE ROMÁNICO

Dejo aquí, para que podáis ir consultándolas durante las vacaciones de Navidad, las primeras presentaciones en Power Point que corresponden al arte románico (introducción general y arquitectura). Espero que os ayuden a completar vuestro estudio. En unos días, otras dos nuevas presentaciones.

alt : https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=13488&doc=arte-romnico-introduccin-25267

alt : https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=13490&doc=arquitectura-romnica-28082

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UN ARTE AL SERVICIO DE LA RELIGIÓN CRISTIANA

Iglesia de San Clemente (Taull, Lérida). Hacia 1123

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Estamos recorriendo Europa occidental en torno al año 1000. Por todas partes (salvo en Al-andalus) parece que la importancia de las ciudades ha decaído, mientras predominan las pequeñas comunidades asentadas en aldeas y villas, dedicadas a las tareas agrarias y, por lo común, sometidas al poder de un noble o de un monasterio. El comercio se ha reducido a su mínima expresión y los niveles de vida y cultura son enormemente bajos. Es aquí, en este mundo de campesinos, donde va a desarrollarse el arte románico, el primero de los denominados estilos europeos, dada la difusión que alcanzó en una gran parte del occidente continental.
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Juicio Final (1130). Portada de la Abadía de San Pedro. (Moissac, Francia).
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Si nos adentramos en una de esas comunidades aldeanas, dejando a un lado el castillo desde el cual el noble controla su feudo, sólo un edificio llamará nuestra atención: la iglesia. Su tamaño no es considerable, pero está realizada en piedra y parece hecha para durar, frente a las pobres viviendas campesinas. La construcción simboliza, por un lado, a la comunidad que la ha levantado y que en ella se reúne para la misa de los domingos; por otro, representa, sobre todo, el poder de la Iglesia (ahora con mayúscula), que se ha ido incrementando notablemente a lo largo de los seis siglos anteriores. Ejemplos de esta importancia del fenómeno religioso en la sociedad altomedieval europea son también los monasterios, dispersos por el territorio y organizados como auténticas células autosuficientes.
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Majestad Batlló. Mediados siglo XII.
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Si avanzamos algo más en el tiempo, hasta finales del siglo XII, comprobaremos que este arte románico se ha extendido también a las ciudades, sobre todo a aquéllas que se hallan asentadas en las rutas de peregrinación. En ellas, la iglesia se ha convertido en catedral y su tamaño ha aumentado considerablemente.
Todo esto que narramos es el románico, un arte en el que la arquitectura juega un papel fundamental, mientras que la escultura y la pintura se supeditan a ella. De este modo, el templo románico sintetiza a la perfección la mentalidad de una época y de unos hombres para quienes Dios (y, por tanto, la Iglesia cristiana, que lo representaba en la tierra) era el supremo poder, más allá de las fuerzas temporales que los nobles o los propios reyes pudiesen suponer.

La mejor guía sobre arte románico español que conozco en la web es la que desarrolla el doctor García Omedes, de Huesca. Consiste en un repertorio fotográfico, completado con textos, mapas e informaciones precisas. La excelente organización de la página, la calidad de las fotografías y los premios que acumula me hacen recomendaros una visita detallada a este sitio.

Como casi siempre, el portal del profesor Witcombe dispone de un amplio muestrario de fotos sobre manifestaciones artísticas románicas, así como de numerosos enlaces.

Por último, en este sitio podéis descargaros una presentación en español sobre la época del románico y algunas de sus características básicas.

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EN LOS CONFINES DE LA BUREBA

En los límites occidentales de la comarca burgalesa de la Bureba, ya cerca del páramo de Masa, se encuentran los pueblos de Quintanarruz, Abajas y Castil de Lences.

Sus iglesias, sobre todo las de los dos últimos, comparten una serie de características comunes. Una de ellas son las portadas anchas, de abundantes arquivoltas con decoración geométrica o lisas. La portada de Abajas, que es por otra parte de excelente calidad, no sigue este estilo y la abordaremos en otro momento.

Portada. Quintanarruz
Portada. Castil de Lences

Los tímpanos en las ventanas están decorados con motivos geométricos muy elaborados como rosetas (Quintanarruz), mallas de rombos (Abajas) y huecos semicirculares que recuerdan a las urnas cinerarias romanas y que sugieren una ventana ajimezada que, sin embargo, no existe ni aparenta haber existido (Abajas, Castil de Lences).

Roseta. Quintanarruz

Malla de rombos. Abajas

 

Huecos semicirculares. Abajas

 

En Abajas y Castil de Lences los canecillos llaman la atención por su delgadez. Suelen ser lisos o decorados con figuras sencillas y elegantes volutas.

Canecillos del presbiterio. Castil de Lences

 

Los capiteles del ábside de Castil de Lences son de excelente calidad, mostrando aves afrontadas de una gran elegancia. Recuerdan, salvando las distancias, a algunos del claustro de Moissac (imagen de Carmen Baena Yerón en http://www.arquivoltas.com/22-Francia/22-Moissac09.htm).

Capitel del ábside. Castil de Lences

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