VILLAMAYOR DE LOS MONTES
El monasterio de monjas cistercienses de Santa María la Real de Villamayor de los Montes se encuentra en el sur de Burgos, a no mucha distancia de Lerma.

Fundado en el primer tercio del siglo XIII como casa dependiente del poderoso monasterio de Las Huelgas, conserva de esta época parte de su iglesia y el claustro. La primera es gótica, de elegantes líneas y austera; destaca en ella una talla románico-gótica de Dios Padre.
El claustro, sin llegar a la calidad de los de Silos y Las Huelgas, es sobrio pero muy elegante.

Sus dimensiones son considerables (18 x 20 arcadas) y tiene algunas relaciones con los de Las Huelgas y San Andrés de Arroyo, aunque su decoración es más austera, más acorde al espíritu del Císter. Los capiteles, de sencilla talla vegetal, son de escaso interés.
Es interesante el pavimento de empedrado del siglo XV, que representa escenas de caza, motivos geométricos y las armas de los fundadores.

Villamayor de los Montes es, en definitiva, un monasterio agradable, sencillo, bello y apartado del turismo, lo que hace más agradable su visita.
La página del monasterio es la siguiente: http://www3.planalfa.es/villamayor/
viernes 26 de octubre de 2007
EL MUSEO DE BURGOS EN 1935
En 1935 se publicó el “Catálogo del Museo Arqueológico Provincial de Burgos. Por Matías Martínez Burgos, doctor en Letras, jefe del Museo“, que es posiblemente el más completo publicado hasta la fecha (en la actualidad sólo está disponible una guía breve). Entre otras cosas contiene una descripción de los diversos objetos románicos que poseía el Museo, todos los cuales se conservan en la actualidad.
Retablo formado por chapas de cobre dorado, con relieves y esmaltes, representando a Cristo Majestad y a sus Apóstoles, entre adornos de tipo bizantino y con chalones de cristal de roca en alvéolos adecuados.-Siglo XII
Dim.=2′30 x 0′70.-Santo Domingo de Silos

El retablo de Silos, que otros llaman frontal, representa a Cristo Majestad en medio de sus Apóstoles, que están de pie, y aun en marcha como corresponde a su misión.
Se compone hoy de un tablero de madera de nogal de 2′34 x 0′85 x0′03 y de 91 piezas de cobre con diferentes formas y medidas. El tablero se apoya en arcos de medio punto que bordean su parte inferior, y las piezas de cobre se distribuyen en él de la siguiente manera:

1 central elíptica para Cristo Majestad; dim. 0′42 x 0′26 x 0′005.


12 rectangulares, redondeadas por la parte superior, para los doce Apóstoles; dim. 0′40 x 0′15 x 0′005.
4 triangulares, de triángulo rectángulo, ligeramente cóncava la hipotenusa, para el tetramorfos; dim. 0′22 x 0′14 x 0′005.

13 rectangulares pequeñas para las cenefas superior e inferior; dim. 0′075 x 0′05 x 0′005.
Estas treinta piezas están todas doradas y esmaltadas; la de Cristo y las de los Apóstoles tienen además bandas buriladas.
17 cabezas para Cristo Majestad, los Apóstoles y el tetramorfos. Estas cabezas son fundidas y buriladas y se sujetan con remaches a las placas.

4 columnas y dos medias columnas completas, con basa y capitel, más otra sin capitel y otra sin basa, y una basa suelta; dim. de las columnas completas = ca. 0′35 x 0′03.
9 baquetones en arco cobijando las placas de los Apóstoles; dim. 0′16 x 0′3.
Las columnas y los baquetones están repujados, dorados y cincelados.
6 placas rectangulares delgadas, bordeado en doble arco gemelo uno de sus lados, para sobremontar de dos en dos los arcos y las láminas de los Apóstoles; dim.=ca. 0′32 x 0′16. Estas placas están doradas y repujadas, figurando edículos, cuyos vanos están cincelados.
11 rectangulares con marcos abiertos en ellas para las esmaltadas de la cenefa y para los chatones; dim.=10 de ellas ca. 0′36 x 0′002 y una 0′12 x 0′002 Estas son buriladas y doradas.
3 placas elípticas, flexionados sus bordes en ángulo recto, que rodean la amígdala de Cristo majestad; dim.= 0′25 de cuerda x 0′03 de ancho.
2 fragmentos de bandas semicirculares para bordear el contorno de los arcos inferiores del tablero.
Estas y las tres anteriores son buriladas y doradas.
2 tiras de cenefa lateral pintadas y buriladas de follaje serpeante; dim.=la derecha, 0′598 x 0′53; la izquierda, 0′588 x 0′415.
2 láminas triangulares de lados curvilíneos, ajedrezadas en negro y dorado, para cubrir las enjutas de los arcos del tablero; dim. =0′16 x 0′11.
Este retablo, tal como hoy está, no parece ser del todo el primitivo, porque las cenefas laterales del primitivo quizá fuesen, como son hoy la de arriba y la de abajo, placas rectangulares buriladas y doradas, sirviendo de marco a otras de esmalte y a chatones. Lo hacen sospechar así tres datos: 1.º Que una de las placas esmaltadas de la cenefa superior no está hoy en su verdadera situación, apoyándose en uno de sus lados mayores; pues debiera estar sobre uno de los menores, para que el ave esmaltada se viese de pie; lo cual sucedería si estuviese acomodada en la cenefa lateral.

2.º Que las tiras pintadas de la actual cenefa lateral han sido ajustadas allí, recortándolas según las exigencias del tablero y de las columnas del apostolado contiguas a ellas; y
3.º Que el mismo tablero está aserrado irregularmente por los costados.

Quizá no sea mera curiosidad, sino que ayude en su día para estudiar la oriundez de esta pieza capital de esmalte, conocer algunos pormenores que no han podido salir a la luz hasta hoy. Las placas de los Apóstoles llevan al dorso, en pintura blanca y en cifra romana de la época del retablo, un número que se corresponde con otro igual del tablero, sin duda para guiar en su colocación. Las placas correspondientes al tetramorfos y a sus cajas del tablero, en lugar de número tienen una letra que pudiera ser sigla y designar acaso el nombre del animal simbólico de cada evangelista, o del evangelista mismo. Así, en el ángulo superior derecho, mirando de frente, es decir, debajo del águila, hay una O; en el izquierdo, debajo del ángel, una A; en el inferior derecho, debajo del toro, una I (pudiera ser l minúscula, pero las otras tres letras son mayúsculas); y en el izquierdo, debajo del león, una M. La segunda plaquita esmaltada de la cenefa superior, contando de derecha a izquierda, al mirar el retablo de frente, lleva perfectamente burilada un ave que parece un pato, quizá como marca de operario. La número X, que ocupa el cuarto lugar a la izquierda del Salvador, lleva también burilada la cabeza y el arranque del cuello de un águila. La número VII, primera de la izquierda del Salvador, tiene el siguiente enigma: ABXEDTA. ; las dos últimas letras y el punto final están perfectamente incisas a buril y son capitales románicas bien hechas, las anteriores van invertidas, están mal hechas y tan ligeramente rayadas, como a punzón, que no impresionan placa fotográfica. en la basa suelta sin columna hay esbozo de otra cabeza de águila parecida a la de la placa número X. En otras piezas se ve, siempre al dorso como en las placas anteriores, una línea bien burilada en zig-zag, ya suelta, ya formando ángulo recto, ya tres lados de un rectángulo. En la plaquita del tetramorfos correspondiente al león hay otras dos marcas rayadas como a punzón, de forma extraña.
Para rastrear el destino de este objeto y por él su verdadera denominación, no estará de más aobservar que algunos de los arcos inferiores del tablero están no sólo ahumados, sino quemados, como si debajo de ellos hubieran ardido las velas del altar; cosa imposible siendo frontal o antependio.
De la técnica de este retablo han juzgado con vario criterio DOM ROULIN, L’ancien trésor de l’abbaye de Silos; ENRIQUE LEGUÍA, Esmaltes españoles; HUICI y JUARISTI, El retablo de San Miguel in Excelsis, y otros. LÁMINAS XXXIV a XLII
jueves 25 de octubre de 2007
ROSETONES EN ZAMORA
Los rosetones son uno de los elementos más típicos del arte gótico. Sin embargo, también en el Románico se pueden encontrar rosetones, aunque son menos abundantes.
De hecho, son tan escasos que en todo el Románico burgalés solamente hay uno que pueda ser considerado plenamente como tal (aparte de algunos óculos de pequeñas dimensiones más o menos desarrollados como los de Soto de Bureba o Escóbados de Abajo). Se trata del que se encuentra en el pórtico del Monasterio de las Huelgas, y es de muy bella hechura.






Todos estos rosetones se encuentran en iglesias tardías, en las que el gótico no está ya lejano; pero siguen siendo, como de hecho las iglesias (salvo Las Huelgas) en las que están, de sensibilidad plenamente románica.












































